AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

martes, 31 de enero de 2017

Cartas desde Barbastro, lazo blanco -9-

                                                    
Fotografía: Miss Cakahuette

                                                                                                                          

Ángel

Es inevitable. Lo eres.

Sigues aquí, entre mis labios, que apretados no se atreven a nombrarte. Sigues aquí cuando amanece, cuando todo huele a abrazos y a lluvia, sigues en las cartas como una voz dormida. Y soy yo la que sigue enamorada.

Y sola.

Nunca nadie me había hecho sentirme tan llena de amor, y a la vez, tan sola también.

Aborrezco comenzar cartas que jamás recibes. Llevo mucho tiempo escribiéndote, pero al final, las quemo, como si de un ritual se tratase. Odio los trenes y los obispos. Y no sé cómo ni por qué motivo, después de estos cuatro meses, más negros que una sotana escondida en la noche más oscura, he aprendido a no odiarte. Hubiera sido más fácil, pero no puedo.

Aun así, te maldigo, a cada instante, a cada paso y en cada latido.

Pensé que lo correcto hubiera sido desobedecer las normas, confiaba en tu sensatez humana, en que pusieras en práctica tus palabras y apostaras por nuestro amor. Que nos mirase la complicidad y pudiéramos reunir la suficiente valentía para comenzar una vida juntos, aunque para ello tuviésemos que dejar todo cuanto tenemos, que es nada al fin y al cabo. Te deseé libre. Soñé que éramos, al fin, demasiado libres, si es que se puede serlo. Deseé la libertad de tu amor, que lejos de serlo, se arrodilló servil. Y quizás ese fue mi pecado. Y el tuyo, también.

Paso los días de largo, pero al caer la noche, rebusco motivos y razones por las que te hayas visto obligado a irte lejos de mí y sin mí. Recorro la vida de puntillas, intento pasar desapercibida en este pueblo, a diario, asfixiada, sin esperanza. No he vuelto a tener relaciones con ningún otro hombre. Ni encuentro sosiego, ni luna que me lama. Las noches se pintan los ojos de negro, antes de llorar conmigo.


Ojalá, el olvido. Pero no.

Y me haces confesar en silencio que lo eres todo para mí.
Cuando entre las sábanas nada se oye, regresa ese traqueteo del tren, cada noche la misma tortura, que me hace dudar, que me hace sufrir, que consigue que sienta que hemos, que te he fallado. No he sabido ser más convincente acaso que el obispo, quizás debiera haber sido más clara en mis cartas... No puedo vivir sin ti, Ángel.
No podré vivir sin ti.
No quiero.

O quizás debiera decirte, de nuevo, Padre Ángel...
Y volver a confesarme a una iglesia que no he vuelto a pisar, por no verle el rostro al cristo redentor, ese que me miraba sin pestañear mientras usted me tomaba aquella primera vez. Volver a entregarle mis miedos, mis dudas y los pocos pecados de los que ya ni me avergüenzo siquiera. No siento remordimientos, Padre. A cambio, por momentos, estoy llena de odio y de ira. Y el tiempo pasa, y esos malos pensamientos no se me van de la cabeza.

No te entiendo Ángel. Y tampoco entiendo porqué tu Dios permite que te alejes de mí. Si es verdad como dices que todos somos de Dios, y es cierto que todo lo puede, comenzaré incluso a rezar si hace falta, hasta que me oiga, y me escuche, y le pediré que te devuelva pronto al lugar de donde no debiste partir. Que permita al menos que lleguen tus cartas, y que yo consiga escribir las mías, y que encuentre la valentía suficiente para enviártelas.

Y si no puede, le pediré que me mate de dolor, ya que el amor no pudo.

Ángel, estás aquí, conmigo, y estás dentro de mí. Pero no estás.
Yo tampoco me rendiré a nuestro amor, y aunque insolente, como me dices, tengo claro y sé que no quiero otra vida si no es contigo. Es la sangre, es la herencia de mi madre, luchar sin fatiga, luchar por lo que realmente quieres y crees, hasta morir si fuese necesario, porque ¿en qué se convierte la vida sin la persona que amas...?

Regresa pronto, te lo suplico, por dios.
Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo.



Te quiero

Ángel
mi amor
mi vida
mi luna







2 comentarios:

  1. Estar o no estar dentro de otro, es como El bosón de Higgs, muy complejo.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Nada es imposible al sentir.
      Quizás es lo más bonito que he leido en esa carta...
      Besin Sr Kenit

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