AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

domingo, 2 de febrero de 2014

Cartas desde Barbastro, lazo blanco -4-





                                                    Ainsa, ya es 8 de septiembre

Amor,

Después de todo y de ti, mi sentimiento no puede ser de pecado, mi conciencia está en paz, y el sabor de mis labios cuando paso de nuevo mi lengua por ellos solamente me traen recuerdos de pureza extrema. Amo la tentación, esa de la que ustedes huyen, por encima de mis sueños, y el misterio de dios sigue, por suerte, sin quitarme el sueño. Tus dudas me remuerden el alma por dentro, y la retuercen por primera vez, temiendo que la fe nos haga amantes imposibles.

De algún modo he de convencerte de que es precisamente tu dios quien me acompaña en cada caricia, y tu arcaico concepto del pecar quien te trae esos remordimientos quizás. La mayor parte de la educación moral que recibimos, carece de sentido común y de razón, lo sabes. Ángel, no permitamos que las costumbres impuestas y el caos de este mundo que tanto denigra el presente, gobiernen nuestra vida. Te lo suplico.

Ahora es cuando debes desnudarte para seguir leyéndome.

He quedado con Magdalena. Me ha llevado en su coche lejos de toda esta gente. Hemos cenado, y hemos bebido, cava, mucho. Hemos llorado juntas. De puro miedo y de pura felicidad, ciertas mujeres se parecen sin duda a mi madre, o así lo necesito yo. Marchamos, contentas y llenas de complicidad.

Llegamos a un bar oscuro, lleno de personas desconocidas que sonreían al vernos, había poca luz pero para seguir bebiendo y sonriendo, era la suficiente. Yo le confesé a Magdalena que ahora me masturbo y lo hago solamente pensando en ti, ella escuchaba con plena tranquilidad, encendió un cigarrillo y me lo puso en los labios. Me explicó la necesidad de tomarse ciertas libertades sexuales, de satisfacción instintiva, sin más, y aprendiendo a sentir nuestro propio cuerpo de mujer.  De repente se levantó, agarró de la mano a otro chico, y subimos las escaleras, entramos en una habitación y me dijo siéntate encima de él, Alma, por favor.

En mi estado de embriaguez, me senté sin dudarlo. Sonaba la música a lo lejos, y Magdalena se transformó en otra, comenzó a sobarse y a tocarse libidinosamente, bailando con movimientos tan sensuales… empezó a desnudarse delante de nosotros, se acercó, nos besamos, las lenguas se confundían con el sabor a cava a tabaco y a deseo.

El chico me acariciaba, ella se acariciaba, yo dejé de pensar en ti.

No sé porqué le pregunté su nombre pero él no me respondió, solamente notaba su respiración agitarse sobre mi nuca. Sentía su sexo tan duro empujando mis nalgas... Cogió mi mano y me la arrimó a la entrepierna, por dentro de la ropa interior, susurrándome, - tócate mi alma, córrete tú también para mí...

Nosotras nos masturbamos, entonces élla me confesó que lo hizo pensando en ti. 

Mi estado era de placer y también de confusión. Sentía necesidad de irme, así que fui al baño a asearme. El espejo fue demoledor. Al regresar, ella me dijo - la habitación está pagada, querida, acuéstate y descansa. Eres tú quien está enamorada.

Se fueron de la mano, igual que llegaron.
Y yo, contigo, al fin, me entregué al intento de soñarte. 
Y pensé una cosa, la vida son solamente posibilidades y la regla correcta es la sencilla, y la humana, Ángel.
Sentir, vivir, amar.
Amarnos.


Alma,
necesita verte.

Pd. Detesto al padre Andrade. 


1 comentario:

  1. Buena carta, sí. Pero esto no debe ser cierto: ...u dios quien me acompaña en cada caricia...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar