AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

domingo, 30 de septiembre de 2012

UNA NOCHE MÁS



  
Me llamo Alma, y me muerdo el labio inferior cuando no puedo o no sé que contestar.  Me gusta fumar. Suelo caminar hacia ningún sitio, sin premeditación, pero con gustosa rebeldía. Es fin de semana, a la nena le toca estar con su padre; hace poco tiempo que estamos separados, pero a mí me parece una eternidad, cuando le miro ya no me reconozco. Trabajo muchas horas, por miedo a estar sola quizás, he perdido mucho peso y le robo horas al dormir, pero aún sueño. Lo sé, sé que tengo que cuidarme más.

Mis amigos no entienden que de vez en cuando salga sola a pasear por las calles de Madrid, a veces intento explicarles la necesidad que siento de perderme por entre las miradas extrañas, y leer sus miedos en los ojos, encontrarme por entre las calles oscuras,  regalar mi ternura anónimamente. Sé que no me entienden, pero me quieren y probablemente por eso me respetan. Bien, es viernes y estoy sola y tengo ganas de caminar la noche, de principio a fin. Es mía.

Me preparo un baño espumoso de esos de película, pongo música de Bliss y cierro los ojos, me excito soñando con un hombre atractivo e interesante que descienda por mi cuello hacia el pecho y mas abajo hacia el vientre, tan despacio, con tanta dedicación, que me haga quedar sin aliento, que se nos pare el mundo en un instante, un hombre con el que pasar la noche y dejar que amanezca. Me acaricio, y dejo que el calor de la música me envuelva, me sumerjo en la espuma, y me despierto cuando abro de repente la ducha de agua fría, - “ay dios mío, esto es un inhumano…” exclamé para mi misma sin pronunciar palabra. Bien, hora de ponerse guapa.

Medias negras y liguero, vestido de rayas verde oscuro, enciendo un cigarrillo, estos preparativos siempre me ponen nerviosa. Lo último, el carmín rojo. A quiet conversation, me retumba la música dentro del pecho, me miro al espejo y me reconozco. Sonrío. Para mí, y para el resto del mundo.

Mis senos redondos y hambrientos, parecen querer salir del sujetador y asomarse por el escote verde. Me centro, respiro, compruebo que no me falta nada en el bolso negro de boquilla (móvil, barra de labios, llaves, documentación y tarjetas, y dinero en metálico…) y me subo a los tacones de charol negro. Hace mucho que no estoy sola, aunque llevo más de dos años sintiéndome en la más absoluta soledad. Eso no lo sabe nadie.

Manu, mi camarero preferido del barrio, al verme llegar me sonríe y sube el brazo para coger esa botella negra que llevamos a medias…  -Hola, reina, estás guapísima” me dice mientras prepara un gintonic mágico. –“Nolet´s Dry Gin, reserva, para la mujer más bella que ha visto jamás la noche de Madrid”, dijo para que nadie más nos oyera. Tras un par de copas, sentí urgencia por irme, como si alguien me esperase. Y me fui, a ningún sitio. Las calles olían a noche y a calor de asfalto de final de primavera. Coches, turistas, cines con grandes letreros luminosos, heladerías, yo seguía caminando sin parar, a la izquierda un callejón menos iluminado, y más allá otro mas pequeño y más oscuro, y putas y hombres, y risas y bares... la ciudad se volvía tenue. Allí la noche olía a sexo y también a soledad, eso me sosegó e hizo que me parase al lado de un grupo numeroso de gente. Ahora o nunca, pensé.

Me fijé en él. En ningún otro. Le agarré por la solapa  y le arrimé a mí con firmeza, un olor desconocido, me encantaba, genial, pensé. Sus ojos desprendían sorpresa e ingenuidad a la par, confieso que eso me enterneció un poco, y me excitó sobremanera. No dejé que me explicase las condiciones, estaba dispuesta a pagarle lo que fuera, así que me adelante unos pasos y agarré de la gabardina a otro chico joven que sujetaba sin querer un libro y me miraba fijamente. Ambos me acompañaron callados un par de calles más allá, mas acá, qué más da, no sabría decir muy bien dónde estábamos, pero la tensión se podía cortar, hasta un hostal sin nombre en la puerta. Ellos se miraban de reojo, con recelo, supongo, la hormona del competir, probablemente.


Mediocre y patético, el tipo de la recepción, me exigió el pago en metálico por adelantado. Yo le pedí una habitación en la última planta, agua embotellada fría, y le azoté con desprecio los billetes que en seguida guardó en el bolsillo de su pantalón,  la bragueta descosida, en fin. Miró a mis acompañantes con cierto desprecio, a lo que yo respondí con un amable gesto hacia ellos, y nos fuimos con tranquilidad y honor hacia la estancia.

Rechacé el trago de whisky que me ofreció medio sonriendo, pero confieso que me hubiera tomado en cambio el gintonic más perronero  que hubiera en el barrio. El azotó el vaso contra el suelo, como en el cine, entonces el más joven comenzó a desnudarme, el abrigo negro, el verde de rayas, la boca de carmín… me comía a besos y me acariciaba tropezadamente, eso sí, con mucha pasión. Me tumbó en la cama, y se me puso encima agarrando mi nalga con una mano, apretándola, estrujándola, mientras me lamía el borde de los pechos que ardían por escaparse de mi ropa interior.

Él me miraba, distante, cerré los ojos y sentí que me acariciaba con un dedo los tacones y los tobillos, rozando los muslos y las ligas, ummm eso me ponía mucho más, yo me mordía el labio inferior con lascivia, y el joven desplegaba su experta lengua dentro de mi boca muerta de sed de placer. Cuando su dedo corazón me tocó el costado, el hombro, el codo, la mano, sentí la humedad en la noche de mi sexo. Yo le deseaba él, pero el otro más joven no parecía tener intención de dejarme y abandonar su concierto.

Mi alma cabalgaba al revés. Eso sentí.


 
Hizo estallar otro vaso y me sacó al imberbe de encima con la brusquedad apropiada hasta que le echó de la habitación. Yo quise hacerme la enfadada, pero enseguida me encontré tan a gusto que dejé de simular nada. Solos, al fin. Allí, solos, sin ni siquiera saber su nombre. Abrí los brazos, invocándole, y él se vino encima de mí, hundiéndose en mi pelo, oliéndolo, y arrimando su tremenda erección a mi entrepierna. Y la ansiedad pintada de piel y besos se tornó del color de la pasión….Comenzó a besarme y a acariciarme con una dulzura y delicadeza que ya no recordaba, -Qué jodida es la abstinencia” pensé, y comencé a desnudarle, con cierta prisa, y a besarle, ummm… a comernos como animales salvajes. Enseguida sentí su mano en mis labios, chorreaban de deseo y de placer, su pene acariciaba la entrada de mi sexo, y yo me abría como una flor a medianoche, y él se hundía cada vez más en mí, mirándome fijamente, moviéndome con bellísima cadencia y marcándome el ritmo adecuado, cada vez más agitado, sentí que empezó a jadear, y eso me excitó mucho más, pero aunque yo disimulaba esa cierta frialdad propia del contrato, sentía y necesitaba que me penetrara, a tope, y pronto…



-“Fóllame ya, no esperemos más…”, le espeté sin timidez.
–“Es lo que más deseaba escucharte decir…”, respondió de inmediato.


Me sentía, le sentí dentro de mi y mi cuerpo se tensó y se entregó al completo, me abrazaba, le acariciaba, me la metía un poco, y  acto seguido hasta dentro sin avisar, repitiendo vocablos obscenos, mientras sus grandes ojos permanecían clavados fijos en los míos, y mientras disimulábamos echarnos un pedazo de polvo, acabamos, no sé cómo, haciendo el amor, y dejándonos que el amor nos hiciese un poco.

-“Viste, che, terminaste haciendo el amor con un sudaca”, soltó.

Yo solté una risita nerviosa como excusa al miedo que sentí al oírle, repentinamente, su reproche. Pero en seguida me relajé, allí nos quedamos, quién sabe cuanto tiempo, charlando, bajo la transparente tranquilidad de las sabanas…

El pelma del hostal empezó a gritarnos desde fuera para que nos fuésemos, él estalló el vaso que quedaba contra la puerta,  asustándome. Y claro,  tuvimos que irnos por pies. Surrealista, en fin. C'est la vie…

Ya en la calle que esconde su nombre, él me miraba sin pestañear, pero no me decía ni una sola palabra. Las despedidas nunca tienen ni sentido ni fin ni lugar, así que simulé un tono borde y le solté un desalmado -“hala, tío, que yo tengo mi vida y tú la tuya”. Y me fui bien tiesa, taconeando el charol negro con femenina seguridad. Y, sorpresa, al girar la esquina me encontré con el jovencito –“hola reina mía, me has costado un libro caro de filosofía, guapa…”, me recriminó con sorna… Le agarré de la mano, le medio arrastré y retrocedimos una esquina, y desde cierta distancia le grité a él --Oye, tú… mira quién está aquí, dice que le devuelvas el libro, ¡ja, ja, ja!-.

Sin sospechar ni lo más mínimo su reacción, le lanzó el libro al jovencito, y también un puñado de  insultos, improperios y amenazas. Allí se quedaron, yo me fui sin despedirme y por supuesto sin mirar atrás, con la ropa interior húmeda, de nuevo, pensando qué buena idea la de pasear sola por Madrid y qué excelente ocurrencia la de esconderle mi número de teléfono en el bolsillo de su chaqueta extranjera. Mordiéndome el alma y sonriendo. Una noche más que mis amigos no entenderán.


 

 

36 comentarios:

  1. Dice mi amigo Humberto Dib que le empieza a resultar un poco aburrido seguir ciertas leyes del universo bloguero, principalmente la que dice que un relato tiene que ser corto. Así es que se ha atrevido a saltar SIN RED, y yo he recogido el guante, con mi versión...
    Podeis leer su nuevo relato, UNA NOCHE MADRILEÑA, en http://humbertodib.blogspot.com y entender asi este nuevo relato de Alma, UNA NOCHE MÁS.

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  2. Muchas gracias, Maria Eugenia. Para mi ha sido un placer vestirme con su piel, y pasear... Disfrutar así de la soledad de la noche de Madrid, y tratar de contar lo que podemos sentir cuando, de repente, dejamos de estar -solos-. Un abrazo.

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  3. Preciosos los dos relatos.
    No se entienden de forma separada.
    Me quito el sombrero.
    Salgo realmente impresionado.
    Falta la historia del camarero,del acompañante joven,del recepcionista,de las putas y putos, la del libro de filosofia y la de la ciudad...,me voy al desierto hasta que las publiqueís,que no me moleste nadie hasta entonces.
    Preciosa historia de amor ficticia.
    Muchas gracias.
    Un saludo.
    m.i.

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  4. yo, agradecida, como no tengo sombrero, me desnudo, mejor. No sé la intención de HD, pero sí sé la mía: Alma tiene mucho que contarnos aún, así que regresa pronto del desierto, y si vas al del Sáhara, avisame, que te acompaño :) besin menteinvisible

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  5. Hola. No tengo blog, pero soy lectora del blog de Humberto, me pareció MUY bueno este otro punto de vista, creo que ambos textos juegan con el lector de manera genial, y yo me dejé llevar por ambos.
    Mis felicitaciones.
    Lula.

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    1. Encantada Lula, me alegro que hayas disfrutado de los relatos... Este blog también es tuyo, estás en tu casa... ponte cómoda, guapa. Besin

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  6. Vengo del blog de Humberto a felicitarte!!
    Me ha gustado mucho la complicidad de vuestras letras, leer los dos relatos es una obligación para entenderlo! Así que mis felicitaciones de nuevo a los dos!!

    Un beso!

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    1. Muchas gracias por visita, los amigos de Humberto son bien recibidos, aquí estás en tu casa :) La complicidad es una brisa que entra por la ventana cuando la abres un dia de suerte... Gracias por el comentario, Sensaciones Guapas ;)

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  7. Joder que bien los habéis hecho los dos, sois la leche!!
    No conocía tu blog, ahora sí.
    Pedro

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    1. me encanta la gente que dice -joder-... Gracies por adentrarte, ahora ya se que estás :) Besin

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  8. Ummmm, acabo de ver a una mujer, fuerte, muy fuerte y con un poder interior deslumbrante, mis más sinceras felicitaciones amiga... estoy por leer el de él, pero no se abre, lo seguiré intentando, creo que el problemilla esta en mi , ajajja siempre lio alguna,, petonets...
    Mei

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  9. se abrirá y lo leerás... Tú también eres bruxina, traviesa, lo sabías, Mei...?

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  10. Vengo a presentar mis quejas formales, al final el personaje de allá está quedando como un pacato frente a esta avasalladora protagonista tuya. Mierda, jeje.

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    1. jajaja... claro, mi relato ocupa el doble... no admito quejas formales, vida... porque estás de suerte: ALMA te ha dejado su numero de telefono en tu bolsillo de su chaqueta :)

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  11. Muy muy bueno, Bruxina! Felicitaciones por esta historia a dos manos y a dos orillas. Vengo de la bitácora de Dib y, si me permitís, me quedo por acá también. Saludos van!

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  12. Muchisimas gracias por tu visita y tus palabras amables, Sandra. Estaré encantada de que te quedes todo el tiempo que desees. Besos vuelven para ti !

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  13. Impresionantes los dos, cada uno en su estilo la habéis bordado!
    Migue

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    1. Impresionante el que entra, lee, disfruta y además, deja tremendo comentario. Besin, Migue.

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  14. Alma pequeña pero rendidora !!
    brindo por las almas audaces aún mordiéndose los labios
    un gusto haberte leído
    saludos!

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    1. Alma brindará por vosotros cuando os lea... Placer tenerte por aqui, Romina :) besin

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  15. Entre brabucones e intelectuales, cuando los dejaste solos, tal vez hayas dado comienzo a una hermosa historia de amor... pensalo!

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    1. sigo pensando en esa idea, como un deseo que atraviesa el alma... Diego, agradezco tu visita y el comentario, besin de Bruxina ;) pd.: ¿ acaso te gustaría seguir sabiendo de ellos...?

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  16. Como siempre, !! GENIAL !!, reina eres una artista, ahhh pillina eso del número en el bolsillo ha sido la guinda del pastel, ya me quedaba yo un poco triste al pensar que no se verían en más ocasiones (leí primero el relato de Humberto), ya sabes que yo soy algo más romántica y me apenaba creer que todo se acababa así sin más

    !!!!!PLAS PLAS PLAS !!!!

    FELICIDADES A LOS DOS

    Bss ♥

    ;-)

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    1. sabía que te quedarías muy agusto con el detalle del numero de telefono... jejeje... ya sabes, puertas abiertas, o mejor, como la casa de Bruxina... SIN puertas ! jajaja.
      Besos -cariña- ;-)

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  17. Qué maravillosa conexión habéis creado Bruxina, leí primero la de HD, y tal y como le comenté, me introduje rápidamente en el personaje. Acabo de regresar de Madrid y...bueno, independientemente del resultado final, son las mismas sensaciones y ganas de caminar mi primera noche por Sol o por Montera las que terminaron de envolmerme en la fantasía. Bien pudiera haber sido yo el de la gabardina.
    Mis felicitaciones a ambos y me quedo a leerte.
    Saludos

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    1. Yo regresé por momentos al Madrid de hace años, cuando me tocó vivir la capital y pasear sus calles, a menudo sola ;) Confieso que yo bien podía haber sido Alma agarrandote de la gabardina. Me gustará que te quedes, aún con máscara. Besin

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  18. Bueno.. bueno....bueno??? No! Buenisimo!!! Felicidades :o)

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    1. buenooooooooo que sorpresa my sister ;-) Me ha hecho mucha ilusión que te vengas a este rincón, descálzate y ponte agusto... petonetsss

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  19. Muy bueno, lo leemos con impaciencia, con devoción... Alma es toda una religión.
    Besos.

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    1. Ruben qué cosas me dices, nenu... jajaja...

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  20. Està genial, con un poco de sensualidad y al mismo tiempo sin preàmbulos...
    Pero genial...

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    1. Me alegro de leerte aqui, ver que te ha gustado... A veces pienso que no merezco tan buenos comentarios, para mi escribir sin ataduras es tan sencillo... en fin, gracies por todo, pero sobre todo por estar ahi detrás :) besin

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  21. He llegado aquí por la historia de Humberto Dib y como le comentaba a él, hay tantas historias dentro de una misma historia, como escritores y observadores tenga. Nos narras este femenino y ardiente encuentro que bien vale la pena seguir hasta el final y queda uno con ganas de mas. Me quedaré a seguir descubriendo tus ardientes letras. Saludos

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  22. Y yo estaré aquí a recibir con los brazos abiertos a todos los amigos de HD que deseen acercarse, e intentaré no defraudaros con las cosas y los deseos del alma :) Besin Garla Kat

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