AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

domingo, 30 de septiembre de 2012

EL DESAYUNO DE ALMA

Sé que desperté sola en la cama, era tarde a juzgar por la inclinación de los rayos de luz que escapaban entre las cortinas a medio cerrar. Repentinos y espléndidos recuerdos de la noche con Bruno. Me senté en la cama sonriendo, y permanecí unos minutos mirando el horizonte. Cuánta ternura. Revisé mi móvil.

BRUNO 17 sep 13.30h
Para: ALMA
Asunto: te dejo el desayuno preparado
" Tu eres la única culpable de que yo vuelva a sonreír por las mañanas. Sé lo que tú aún desconoces, sé lo que necesitas, y te lo daré... Te veo más tarde en el barco. Te deseo, cariño."

Miré desconcertada la hora, la una y media de la tarde. Una ducha rápida, crema hidratante y como siempre, Bruno tan detallista, allí estaba mi perfume. Pamplelune. Una olor para no olvidar. Fruto del sol, rebosante de vida, que nos hace la boca agua y chisporrotea en la piel. Tengo demasiada hambre, así que no cocinaré, pensaba mientras caminaba por el pasillo con el albornoz azul... Sorpresa, allí estaba él cocinando...

- " Buenos días, señora Alma"
- " Buenas tardes, Marcelo. No se te olvide tutearme, por favor, me sentiré más cómoda", respondí cordialmente de inmediato.
- " Bien, eso será un placer. Está todo dispuesto, tal y como dejó previsto Bruno, siéntate unos minutos Alma, en seguida te atiendo como es debido..."

Allí estaba mi alma, escuchando aquella música, endemoniadamente adecuada. La cocina olía a gloria, las ventanas abiertas y la terraza sobre el mar invitándome, así que salí descalza y allí me senté. Cerré los ojos, abrí el albornoz y dejé que el sol lamiera mi piel...

- "Alma, ¿quieres ayudarme con los ñoquis...?
Y yo que no tenía ni idea, pensé que sería buena oportunidad de aprender.
-" Si, claro, Marcelo, ya voy..."

La mesa enharinada, la masa en el centro, -"Ven, acércate" me dijo, y yo me aproximé. Me subió las mangas por encima del codo, y se colocó por detrás de mi, cogió mis muñecas con suma delicadeza y dejó caer mis manos sobre aquella pasta templada. Amasamos despacio, con el huevo que añadió, espolvoreando sal y nuez moscada y harina por toda la superficie. Marcelo se acercó por detrás y me dijo al oído -"Cuando no se pegue a tus dedos, estará en su punto". A mí, se me desataba poco a poco el nudo y con las manos del todo pringosas, dejé que se deslizara y cayera el cordón dejando el albornoz abierto y mi vientre pegado a la mesa. -"Bien, Alma, ahora haremos cilindros, rodando hacia delante y hacia atrás" susurró mientras espolvoreaba generosamente con harina.

Yo sentí que me abría el albornoz, permanecí quieta, dejé que me resbalase por los hombros hasta caer en el suelo, y me apoyé hacia atrás en su pecho. Marcelo, susurrando la canción que sonaba, le enseñaba a mis manos a trabajar y a jugar delante de la mesa.
 -" Este es el instante de cortar los cilindros en partes y darles forma con el dedo" me dijo, y yo imitándole, aprendiendo, acercándome, sintiendo su piel y su pecho acariciándome. Y me gustaba.



Me di la vuelta, desnuda, medio llena de harina, y Marcelo me sentó encima de la mesa. -"Ahora debo cocerlos en abundante agua hirviendo, y cuando floten, echarles agua fría y escurrirlos", dijo mientras se alejaba hasta los fogones. Me miraba a medias, como no queriendo, yo me puse cómoda, con las piernas cruzadas sobre la mesa.

Escurrió los ñoquis, apago el fuego, y se quedo apoyado allí enfrente, sonriendo.
-"Bruno me ha dicho que te de de comer lo mejor de lo mejor"
-"Tengo hambre, Marcelo" y le hice ademán con los brazos para que se acercase.

Sonó una señal en su móvil, tocó la pantalla con extremo cuidado para no mancharla mucho, y me explicó que teníamos una hora para comer, y que luego me bajaría al embarcadero de la playa para encontrarme con Bruno. Yo volví a extender mis brazos en ese gesto, allí desnuda sobre la mesa, y Marcelo se acercó hasta abrazarme. Yo le rodeé la cintura trayéndolo hacia mi cuerpo, y rodeándole con mis piernas abiertas, y muy cerca ya de su boca carnosa, le dije, -"quiero que nos comamos, eso quiero almorzar".

Se dió la vuelta en dirección a la nevera y trajo unos tarros de salsa. -"quesos mascarpone y gorgonzola, y salsa de tomate con especias" dijo y comenzó a untarme los hombros con ellas. Pintaba mi cuerpo con la punta de sus dedos, depositaba montoncitos de salsa en mis hombros y en el hoyito de mis clavículas, y la dejaba rodar, bajando por mis pechos hasta los pezones, y allí estaba Marcelo, diosmio, lamiéndome, acariciándome mientras me comía.
Me recostó sobre la mesa, dejé las piernas colgando, ardía de deseo y de hambre. Comenzó sin más a untarme el resto de mi cuerpo, yo me agarraba al borde de la mesa, acercó los ñoquis y los puso en mi vientre, removiendolos en las salsas, y me los dió a probar, estaban riquísimos, sentí que me acariciaba la entrepierna, los labios,  abriéndolos, buscando quizás mi clítoris para jugar con él, como efectivamente ocurrió cuando se inclinó a mordérmelo, mientras yo comenzaba a gemir de placer. Marcelo miró de reojo el reloj de la cocina, y me dijo -"Pídeme que follemos, Alma, es el trato que hice", me espetó.

En aquel momento no quise saber mas. Me puse al borde de la mesa, subí las piernas por encima de sus hombros, y le sonreí con picardía y complicidad. Marcelo se sacudió un poco la harina del pene y lo acercó a mí, acariciándome con el mis labios tan húmedos... -"déjame que te haga el amor, Alma, yo no quiero tu sexo solamente, pero por favor sé discreta porque esto no entra en el trato que hice..."
Algo dentro de mi pecho se retorcía, pero le deseaba desde el primer momento en que nos vimos... pensé en Bruno, pensé en las posibilidades de trato que habían hecho, pensé en las salsas y en sus manos y en su polla y en mi. Cerré los ojos, como cuando estoy sola, y le dije:

- Intentaré hacerlo, Marcelo, intentaré hacerte el amor, pero eso no tiene nada que ver con ningun trato ni acuerdo, vale...?
- Me parece perfecto, cielo, déjame comerte por dentro", respondió justo antes de ponerse un preservativo y empezar a penetrarme en medio de las harinas y los deseos y las ventanas abiertas.

Me sujetaba por la cintura, me llevaba y me traía sin esfuerzo, se me deshacía el coño con él dentro, y subía a tocarme los pechos, me apretaba los pezones, y seguía sin parar metiéndomela una vez detrás de otra, hasta el fondo, repitiendo mi nombre sin cesar, suspirándome delicadezas y cariños, girando la cabeza para besarme los tobillos y comerme los dedos de los pies, -"fóllame mas fuerte Marcelo cariño" le dije, a lo que el contestó penetrándome a tope, con embestidas fuertes y seguras, haciéndome sentir su calor hasta arder por dentro, le sentía en mi vientre.. -"Te siento en mi vientre, Alma, te siento mía, ya no te dejaré que te alejes, córrete para mi, Alma, córrete que te sienta..."

Y seguimos, y nos follamos intentando despejar nombres y otras razones y la música seguía rodeándolo todo, y la brisa, y no pude ni avisarle, tuve un orgasmo que me hizo arquear la espalda y echar la cabeza hacia atrás y apretar los labios ummmm y las piernas y  atraparle con los músculos y la fuerza de mis entrañas, meciéndole, y bajé las piernas y le abracé con ellas, me puso una mano en el vientre, y se corrió y me llenó y me hizo sentir genial, y fatigados de harina y bocados y besos, nos quedamos sonriendo, yo abrí los ojos y me gustó verle allí dentro de mi aún. -"que bien se nos da hacer el amor sin recetas ni nada, porque eso hicimos, Marcelo, amor".

Me dió un besín y se disculpó
-"No volverá a ocurrir, si tu no quieres, Alma, te lo prometo".
Yo me bajé de la mesa, me aupé encima de sus pies y le di un cálido abrazo, y le dije al oído
- "Mar, mi celo, ¿nos da tiempo a hacer el amor en la ducha...?

Sonreímos, me cogió en brazos, y regresé a la ducha, pero ya sin el albornoz azul.

ALMA 17 sep 14.30h
Para: BRUNO
Asunto: estoy almorzando
" Exquisito el menú que me dejaste preparado. Se me abrió el apetito. Dime Bruno, ¿tu crees que yo sabré amarte...? Ahora bajo a encontrarme contigo en el barco, ¿a dónde vamos...?"

8 comentarios:

  1. De ahí viene lo de "ñoqui ñoqui" jajaja Besooo

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    1. puede ser... pq el ñiqui ñiqui viene de somieres metálicos no ajustados jejeje... Besin.

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    1. ummm... estupendo, me encanta que te lo parezca, besin, Milagros

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  3. Alma en su estado sensual. Alma aflorando...
    Un abrazo.

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    1. Alma que se asoma, y que surge, y que amanece. Alma que brota y se exhibe en tu ventana abierta de par en par... Besos Sr.Kenit

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  4. Un realto estremecedor... ¡Me ha entrado hambre! Pero... ¿de qué? Ya ni lo sé.
    Felicitaciones Bruxina!

    José Fernández.

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    1. ...me gusta cuando te estremeces porque pareces como hambriento :) te he visto en la cocina jejeje, muchas gracias por la visita. Besin

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