AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

sábado, 4 de agosto de 2012

MI ALMA TRAS UN LARGO VIAJE






























Regresé cansado del viaje, Antioquía, fue fantástico, no como otras veces, porque la llevaba dentro. Alma me hacía caminar por las calles lleno de vida. Escribir, he vuelto a sentir placer al escribir. De noche, en el hotel, después de la dura jornada y de llamar a mi mujer, cuando me quedaba felizmente solo, me masturbaba recordándola. Mirando su foto hasta la locura. La de Alma, claro.

No sé dónde se ha metido Bruno, la verdad es que tengo ganas de verle, y que me vuelva a excitar solamente con su mirada, tengo ganas de follar con él y contra él, ganas de que me lea, desnudos, lo que escribe, después de hacerme el amor en el sofá.

Dormí medio día, desperté con una gran erección, supongo que soñé con ella. Me quedé un poco más en la cama y me masturbé imaginándomela a mi lado. En la cocina una nota, “estoy en la casa de la playa, avísame si vienes”, es fin de semana y mi mujer, una obsesa del bronceado y las noches de sociedad. En fin, para mí el Mediterráneo es otro mar. Me quedaré en la ciudad y llamaré a Alma. Es hora de invitarla a cenar. Ojalá esté, ojalá responda, ojalá acepte…

Ayer compré en las rebajas unos zapatos de charol negro, tacones que brillan como estrellas en la noche, Bruno es muy alto, vendrán bien para follarnos de pie contra la pared. El vestido de lunares y la ropa interior azul marino son preciosos, ya huelen a mí, sé que le fascinarán. No le veo, no me llama, debe estar fuera del país.

-“hola Alma, mi alma, soy Bruno, acabo de regresar de viaje. Muero de ganas de verte. Ponte guapa, esta noche cenamos fuera, besos cielo”. Cuando le oí en el contestador sentí un cosquilleo por mi coño, ese es Bruno, hace que lleguen las olas y que se mojen mis bragas y se me encojan los labios y la vagina, y me relama con el teléfono en la mano.

No me pondré ropa interior, sé que la sorprenderé y que le gustará. Vaqueros, estoy harto de trajes oscuros y corbatas que ahogan. La llevaré en moto, estará espléndida con su culito sobre ella, apretando las piernas contra las mías, hasta donde yo diga, sin rumbo. Allí estaba, por fin, delante de nuestro portal, con un vestido de lunares, no sabría cuantos, y uno de ellos, como siempre, debajo de su clavícula, sonriéndome. Toma el casco, Alma, sube. Me agarró la cara con las dos manos y me plantó un beso en la boca y pasó despacio su lengua por mis labios, -“hola vida, tenía ganas de verte”, me dijo. Efectivamente supo besarme, lamerme, subir, y pegarse a mi cuerpo hasta conseguir uno solo. Sentía su respiración, agitada, en mi nuca, y eso me puso, mucho, empecé a sentir una gran erección dentro de los vaqueros, preludio de una gran noche, estaba seguro.

Las ciudades de noche y desde la moto son todas preciosas, pero sabiendo que llevaba a mi Alma con las piernas bien abiertas para mi ahí detrás, el mundo parecía solamente nuestro, sin observadores ni otras guerras. Me agarró el paquete, y me lo masuñó durante casi todo el trayecto, pensé que tendríamos que parar, pero al final conseguí aguantarme. Llegamos al restaurante, una mesa reservada en lo alto de aquella montaña, se veía toda la gran ciudad, todas las luces, toda su sonrisa por encima de la mesa, solamente para mí.

Hablamos de nosotros por primera vez, me gusta este tipo, jamás imaginé que fuese así. Sentí su pie descalzo por debajo de la mesa, acariciándome mi pierna, yo también me quité el zapato, seguimos cenando y bebiendo aquel vino tan rico y acariciándonos descalzos, y mojando mi ropa interior de tanto deseo contenido. Bruno me preguntó si me había puesto ropa interior, me mordí el labio inferior y jugando con el cuello de la copa le confesé que ya estaba mojada desde hacía buen rato.

Tomamos café y unas cuantas copas de buen coñac, la perla negra dijo el metre, Louis XIII de Remy Martin. Yo no suelo tomar brandi, pero quería que mi boca y mi aliento le agradasen esta noche, así que le hice una seña afirmativa al jefe de sala. Nos sirvió y se fue. Quedamos solos en el reservado, con las ventanas abiertas. Cogí el tapón en forma de flor de lis de la botella, y me lo pasé por detrás de la oreja, por el cuello, por entre las piernas. Olía muy bien. Bruno también se mordió el labio y me dijo –“Ven aquí conmigo”.


Me senté encima de él, mirándonos, en silencio para decir tantas cosas. Se desabrochó el vaquero y sacó su pene, bien duro, bien tieso, me levantó el vestido, apartó mi tanga y comenzó a acariciarme el coño con un dedo mientras hundía su cara entre mis pechos y olía, me olía con los ojos cerrados. Estaba muy excitada y muy mojada, de mar y de coñac. Le dije al oído –“Fóllame un poco, Bruno” y agarró su polla y me la metió lentamente, yo me alcé un poco, me temblaban las piernas de gusto, tuve que abrazarme bien a él. Bruno me cogió las nalgas y empezó a moverme al ritmo que me deseaba, yo sencillamente, me dejé llevar, tenía el don de adivinar lo que yo quería en cada momento. Me la metía y me la sacaba, pero no del todo, y me la volvía a meter, empujando con un golpe seco, y se quedaba dentro un par de segundos, cada vez más deprisa, me comía la boca, me mordía los labios, me arañaba el culo, pensé que se corría, como en la moto, pero se paró.

Me sonrió, mudo, fatigado, satisfecho, seguro de si mismo. Sacó la polla y me dijo _”quiero verte morir de ganas, ponte cómoda, vengo ahora”. Se ausentó unos minutos, yo volví a pasarme el tapón con coñac, me tocaba los labios y el clítoris, pero no era lo mismo, es cierto, me moría de ganas de que volviera. Entró en la sala de nuevo, con una cámara de fotos instantánea polaroid, que situó mirando a la ventana. Yo estaba apoyada en ella, se acercó, me abrazó, y me invitó a darme la vuelta. -"Mira que noche mas bella para hacerte el amor, Alma", me dijo tranquilo, y comenzó a acariciarme los pechos por encima del vestido, sonaba dispararse la cámara. Me agarró con una mano el coño, desde atrás y empezó a masturbarme. –“me encantas Alma, me pones ciego, que bien hueles amor, quiero follarte como nunca te han follado, quiero oírte gemir, quiero sentirte para mi.”


Quiso que me sentase en el borde de la ventana y se arrodilló, me miró pidiéndome permiso, y yo le dije –“esta noche es tuyo, Bruno, cómeme, amor”. La cámara se disparaba sola cada varios minutos y escupía una foto que se amontonaba sobre la mesa. Me comía el coño como nadie, me mordía los labios, metía la lengua en mi vagina mientras me acariciaba el clítoris, joder, no podía aguantarme mucho mas tiempo, y se lo dije… -”córrete para mi, Alma, córrete” me decía. Y eso hice, allí agarrada a la ventana abierta. Nos incorporamos, me acercó la copa y bebimos con tanta lascivia como deseo sin dejar de mirarnos, fue entonces cuando me besó con tanta ternura. Empezaba a gustarme Bruno. Esa mezcla, esa dualidad, ese mar desconocido. Y también esa contradicción.

Apagó las luces, solamente quedaban 4 velas encendidas en un candelabro de cristal tallado sobre la mesa, comenzó a desnudarme, y me rogó que me dejase los zapatos puestos. Yo le ayudé a desvestirse. Nos quedamos quietos, mis pezones estaban tan duros como su pene, se acercó y me abrazó sin decir nada. Me apretó muy fuerte, me sentí abrigada, le oí susurrar –“Alma, mi Alma, mi vida, mi Alma…”. Nos inclinamos sobre el quicio de la ventana, bebiendo la noche templada a pequeños sorbos, tal y como Bruno había soñado. –“Pídeme lo que quieras, Alma, yo te lo daré.” Y sin dudarlo, le respondí: -“Hazme el amor como yo soñé, Bruno”.

Se incorporó y se situó por detrás, sonaba la polaroid, comenzó a pasarme su pene por mi vagina y por mi culo, bien mojados, yo me abría y me movía hacia él, mi sexo tenía tanta hambre del suyo, que estaba mas rojo y mas turgente que nunca, me acariciaba también con su mano, yo me agarraba fuerte al quicio de piedra, mas fotos, mas brisa, metérmela más, más fuerte, empujones seguros, me metió un poco su dedo en el ano, me cayó la copa de cristal, me agarró por las caderas, me llevaba y me traía a su antojo, más deprisa, sentía su polla ardiendo dentro de mí, y yo se la apretaba con mi coño, Bruno gemía y repetía mi nombre en cada esfuerzo, yo le decía –“fóllame Bruno, fóllame hasta el alma, no pares”, y esperó, no sé como pudo, hasta mi orgasmo, y le supliqué –“Córrete para mi, córrete dentro…” empujó la otra copa con decisión al patio de piedra y me penetró sin dudarlo hasta el alma y al cabo de unos minutos tuvimos el orgasmo más increíble que jamás imaginé. Se quedó quieto recostado sobre mi espalda, besándomela, acariciándome las tetas, con la polla dentro, con la respiración muy agitada aún.

Después de unos cuantos minutos y unas cuantas fotos más, sacó su pene y me dio la vuelta, y sonriendo me comenzó a vestir, me limpió con una de las servilletas con las iniciales del negocio bordadas y guardó mi tanga en el bolsillo de su vaquero, recogío las fotos y me llevó de la mano hasta la moto, con la botella de tapón de lis en la otra. Me pidió que me pintase los labios de carmín y delante del espejo retrovisor se tornaron de nuevo rojos, como el borde de la botella. Nos reímos mucho viendo las fotos, había alguna muy buena, sin querer.


Había magia.
Y la noche era nuestra, hoy más de Bruno que de nadie en el mundo.
.

14 comentarios:

  1. Enganchada a Bruno y Alma. Pasada de relato.
    Quiero otro capítulo! jajaja!

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    1. habrá más, seguro ! yo tb me toy enganchando jajaja

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  2. De cómo remover el deseo… Bien relatado, bien escrito.
    Un beso.

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    1. mover, agitar, remover, menear, volver y revolver, hurgar la VIDA con toda el ALMA ... Besin Sr.Kenit :)

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  3. Al fin bruno se liberó y tomó la iniciativa,ella se lo agradecera seguro, que continue la historia... me gusta!!! un besin Bruxina.

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    1. Gx Ramón :) sé que estabáis preocupados por la actitud de Bruno jajaja... quedan muchos capitulos, seguro que si

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  4. Es que no hay nada como una buena comida.

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  5. uffffffffffff , me fascino desde el principio, nena, ya me tienes enganchada a la historia, no dejes de avisarme, ejejej besotessssssssss, ;D

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  6. jajaja gracies Sr Anonimoo... le avisaré, de todos modos, por si se me olvida, puede usted suscribirse al blog (arriba donde pone... participar en este sitio... miembros...) Besin :)

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  7. Brux, haz un culebrón asturiano con Alma y Bruno. Yo me ofrezco a ser Bruno, pero depende de quién sea Alma... Un beso y enhorabuena pore el relato. Maravilloso.

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  8. Te confieso que soy de los que ni se inmutan por los cuentos eróticos, ya que -para mí- el sexo se hace, no se dice. Es más, cuanto más me 'cuentan', menos me interesa. Pero debo reconocer que la historia está bien planteada y que los que gustan de este género, deben haber disfrutado mucho, pues el texto está muy bueno.
    Un beso, Bruxina.
    HD

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  9. El deseo viaja de un cuerpo a otro y, a veces, salta la chispa y se produce la combustión...

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  10. Maribel Peña Bustos11 de agosto de 2012, 22:21

    .Como decirte que hé deseado a Bruno????? con un deseo divino que me devora???? Todo lo que he deseado mientras leia este atrayente capitulo, lo he reflejado en mordeduras suaves y llenas de deseo en mis labios. Me ha encantado la iniciativa de Bruno, yá no hablo... porque Alma me he sentido yó...sigue con esta historia!!! me tienes enganchada....Un besin Bruxina...

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