AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

domingo, 12 de agosto de 2012

BRUNO ENCUENTRA SU ALMA

Recibí una carta anónima. El sobre olía a buena suerte y la tinta era color azul amor. El remite era un dibujo de tejados con antenas y ropa en un tendal a la luz de una luna bien llena.

" Mi querido Bruno, debo confesartelo, despacio: nada deseo más que me encuentres, que me dejes hallarte. Que me lleves dentro del alma por todo el mundo. Permíteme desvestirte de sombras y de rutinas, quiero besarte los días como solamente tu sabes lamer mi alma. Vamos a escribir una historia para que nadie la lea, apostarlo todo aunque se hunda el barco y el capitán no sepa nadar, vamos, ven a hacerme el amor despacio y bésame en los labios con los ojos cerrados, vamos a bailar desnudos y descalzos en la azotea, dejame allí sobrevolarte y hacerte el amor cada madrugada y cada despertar. Sin parar, hasta olvidarnos de la locura que es hoy vivir sin la ternura de las caricias que no nos damos, sin el placer de sabernos juntos, aunque estés lejos, otro instante mas.
Sé que te irás la semana que viene a Brasil. Así que nos vemos el sábado, en el hotel semáforo del cabo mas septentrional, la habitación hexagonal que tiene chimenea y vistas solamente al otro continente y a mi. Te espero."


No podía ser otra mujer. Era élla, sin duda. Volví a releer la carta. Olía a Alma por todos lados, me envolvía, me excitaba. Me cayeron dos lágrimas sin poder evitarlo, con la carta en la mano, en el fondo soy un sentimental sin remedio ni cura. Y que demonios, he de confesar que empieza a gustarme sentirme así por primera vez en mi vida.

Me puse a hacer la maleta sin dudarlo y también sin saber muy bien que sueños llevar o mas bien, que miedos dejar en casa. Me puse nervioso al valorar otras opciones que no fuesen ella. Y es que odio ser tan responsable, tanta sensatez me está matando en vida, definitivamente, ahora lo sé. Guardé la foto que tanto me gusta para regalársela, quiero que la acompañe siempre durante mis ausencias. Fueron unos segundos, allí de pié en mi habitación matrimonial, pero soñé mi vida con ella. Y me gustó. Mucho.

Una hora de avión y un coche de alquiler que olía asquerosamente a nuevo. Puse el cd de música que le grabé, otro detalle que quiero tener con mi Alma, que me escuche cuando yo también oiga esos temas. Llegué directo sin parar, el camino de piedra, el olor a salitre y a mares que copulan para perder sus nombres juntos delante del cabo, el viento en mi cara, me detuve y permanecí unos minutos inmóvil, ojalá hubiera podido describirle lo que en ese momento sentía. Pero hay muchas cosas que solamente suceden para uno mismo, y yo empezaba a disfrutarlas.

Entré en el pequeño hotel, la recepcionista me sonrió y dijo; -"Buenas tardes, Sr Bruno, aquí tiene su llave, Alma ha salido a pasear por la playa, no tardará en regresar.". A partir de ese instante hizo que me sintiera como en casa, me relajé y sonreí, -"Hola, buenas tardes, muchas gracias señorita, precioso lugar..." se me escapó.

La habitación, efectivamente, hexagonal, rezumaba magia por cada grieta entre las piedras de la pared. Se podía oír el estruendo de las olas rompiendo y trabajando las rocas del acantilado, seguía oliendo salado, sal de Alma. Su maleta, su ropa desordenada, su tabaco, sus gafas, sus sandalias, su móvil, su libro, su taza de café, su ropa interior sobre la cama. Y una nota: "No he podido esperarte, acabo de masturbarme pensando en tus manos, sentí tus dedos cuando me acariciaba, bajo a la playa, vuelvo pronto, ponte cómodo."


Se me puso tan dura que hasta yo mismo me extrañé, no estoy acostumbrado a excitarme tan rápido en su ausencia. Estaba claro que la deseaba cada vez más, aunque tratase a menudo de negármelo. Me senté en el sofá que estaba delante de las ventanas, y comencé a tocarme, como nunca antes me había tocado, hasta acabar, como siempre, haciendome una paja con la mano derecha, pensando en ella, en saciarla y aguantar más toda la noche, porque estaba oscureciendo tan deprisa como aumentaba mis deseos de tenerla. Dulce pecado. Me quedé quieto con la polla en la mano y la pierna llena de semen, y la estupenda sensación de que el mundo podía ser nuestro. De verdad.

Me quedé adormilado, estaba agotado de muchos días sin descanso preparando el próximo proyecto. Sentí el calor de sus labios en mis labios, ummm, sentí su lengua jugando con mi lengua, me encanta Alma cuando hace eso. Sentí cómo se sentaba encima de mi en aquel sofá, puro placer, puro deseo de que volviera de la playa. Que buenos los sueños a veces.


Regresé al hotel, se aproximaba una tormenta de verano, al entrar en la suite vi a Bruno en el sofá, durmiendo con la inocencia y la tranquilidad de un niño. Dejé en la mesa las piedras y las conchas que había recogido en la orilla.
Me desnudé, me acerqué despacio y comencé a besarle en la boca, que en seguida abrió, empezamos a morrear, me senté encima de él, estaba desnudo y tenía una tremenda erección. Me abrazó.


Abrió los ojos, me sonrió, sonreímos, y Bruno me susurró -"Que bueno que llegaste, Alma, que bueno verte de nuevo, corazón, yo también deseo tenerte, yo también quiero hallarte, por eso vine." Yo solamente le dije -"cariño, hazme el amor esta noche tantas veces que nunca más me sienta sola, de ti."

Me colocó tumbada en el sofá, me atusó los rizos y empezó a darme tiernos besos por todos lados, me agarraba las manos, como si fueran suyas, sin dejarme hacer,  me comía cada poro, que se estremecía a la par, me lamía cada milímetro de piel, que se deshacía de gusto bajo su lengua. Me mordía los pezones,y jugaba con ellos. Mi sexo estaba tan mojado como el mar que tan bravo sonaba fuera, Bruno me lo acariciaba como nadie y yo me estremecía, me retorcía de puro placer, iba y chocaba y volvía, como las olas en el acantilado.

-"Sabía que la carta era tuya, mi pequeña bruja traviesa, lo sabía". Me tapó la boca con la yema de un dedo y dijo -"shhhhhh, no digas nada." Se puso encima de mi, abrió mis piernas hasta el extremo, sujetandome una rodilla con una mano y con la otra comenzó a pasear su tremenda polla por mis labios y mi vagina. Yo callaba y sentía que me iba a correr mil veces, pero intenté y logré aguantarme. Rozaba sus pezones contra los mios, me apretaba con su peso y sus ganas, yo me moría de placer debajo de Bruno en el sofá.

Sin más aviso ni nada, me la metió hasta atrás, muy fuerte, y me dijo mirándome fijamente, -"esta polla es la única que te follará y te subirá al cielo", me la sacaba y volvía a metérmela empujando con un golpe tremendo y seco, que me dejaba sin aliento y me hacía sentir casi desfallecer, y se quedaba dentro quieto, sin parar de mirarme, y me decía -"esta es la única polla que te follará, y te llevará al mismo infierno, Alma".

Lejos de huir de ese falso, estúpido y humano sentimiento de propiedad, confieso que me gustó oírle, me encantó escucharle decirme eso, me agarré a él y a sus penetraciones, con fuerza y me corrí. Respirando agitada, se me escapó un-"Qué me has hecho, señor escritor, qué me has hecho..." A lo que él respondió -"Bien, amor, me chifla que te corras para mi, me encantas, Alma."

Vi que Bruno seguía con una inmensa erección, así que le hice una seña y me abrí de piernas invitándole a seguir. Se volvió a subir encima de mi y del sofá, agarrándonos y regresó a los empujones cada vez mas frecuentes y mas violentos, me folló sin pensarlo y sin parar, decía cosas sin sentido, jadeaba y gritaba como nunca le había visto hacer, y repetía mi nombre, y decía -"Pídeme que te folle, Alma, amor, pídemelo" y yo se lo pedí, una y otra vez, y le dije -"Fóllame toda, dámelo todo y córrete, Bruno", y me lo hizo y me lo dió todo y eyaculó y se corrió tan bien y tan adentro que sentí que yo también volvía a correrme con él. Me encantó, y sé que a él, más. Nos quedamos mudos, desnudos de todo, en silencio de ese que suena a paz, quietos los dos y el mundo, que en ese mismo instante se detuvo, respirando aún muy fuerte, con la polla dentro, hasta que poco a poco nos acabamos quedando dormidos. En el sofá.



Me despertó de madrugada, hicimos el amor montón de veces, no sabría cuantas, en cada esquina de la cama y cada uno de los seis lados de la habitación, delante de la chimenea, en la bañera, en la alfombra. Recuerdo el mueble aparador antiguo. Bruno me llevó y me posó sobre el, y empezó a acariciarme por detrás, estaba oscuro pero por las ventanas entraba la luz de la luna, la tormenta había pasado. Me comenzó a meter un dedo en el culo, muy despacio, mientras con la otra me acariciaba y jugaba con mi clítoris. -"No temas, Alma, no te haré daño" me dijo. Yo me relajé y me dejé llevar, y empecé a disfrutar de sus dedos con verdadera entrega, me untó bien de lubricante, y comenzó a metérmela despacio, y yo que siempre había sospechado que tenía la polla demasiado grande para tener sexo anal, me di cuenta de que estábamos hechos el uno para el otro, y que mi culo se abría tanto como él necesitaba. Poco a poco fue cada vez mas intenso, yo me sujetaba al mueble con fuerza y el me agarraba a mi. Me apretaba las tetas, me pellizcaba los pezones y me penetraba, sentí que me mordía la espalda, y comenzó a follarme muy deprisa, estaba muy excitado, quizás porque él sabía que yo no practicaba el sexo anal con nadie desde hacía mucho. Cada vez más deprisa. Jadeábamos sin sentido, a la par, hasta lograr ser un mismo gemido. Bruno repetía, -"mi polla es solamente tuya, Alma, solo para ti... y tu culito de quien es, Alma...?" Y me follaba como antes nunca nadie me había follado. Yo no respondí nada. Fue un orgasmo que, por muchos motivos, sin duda nunca olvidaremos ninguno de los dos.



El sol entraba de lleno por las ventanas, fue tanta luz la que me despertó. Mi piel estaba tan suave, mi pechos tan tersos, mi sexo de nuevo tan húmedo y mi boca con tanto deseo, que de inmediato le busqué con la mirada. Pero no estaba. Encima del viejo aparador de madera una flor roja, una llave y una nota. "Querida Alma, gracias por existir, y por hacer que empiece a darle sentido, por fin, a mi vida. Me llevo tu sabor a buena suerte clavado en el pecho, me llevo tu olor pegado a mi piel y cada uno de tus besos repartidos en los bolsillos. Te llevaré dentro del alma allá por donde yo vaya. Sabremos estar juntos todo el tiempo que deba permanecer lejos. No puedo pedirte que me esperes, amor, contigo he aprendido a estar y a ser sin más promesas que las que no se hacen. Te dejo mi numero de teléfono y mi correo. Déjame que te escuche y que te lea hasta que regrese. No te despierto porque no sabría despedirme. Besos, mi Alma, guapa."

Entonces rodaron unas cuantas lágrimas por mis mejillas, sabían a bajamar.

Y es que, efectivamente, los relojes y el mundo se han parado, de algún mágico modo, aquella noche de sábado, allí. La llave, aún no adivino para qué. En fin.
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6 comentarios:

  1. Veo que has puesto para mayores tu blog. Me parece innecesario. Tienen ternura tus relatos, y la ternura es de todos los públicos. Alguna subidita hay..., pero se controla. Buen relato, bien trazado y con un dsenlace genial.
    Un beso, Bruxa.

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    1. la desternura es un problema en algunas almas hoy en dia... A pesar del aviso que he tenido que poner, sé que entraréis de todos modos a leer los relatos... Gracies por tus palabras, Sr.Kenit, besin.

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  2. Este Bruno está hecho todo un semental, coge los vuelos más rápido que un embajador, se dirige a donde tiene la misión de copular varias veces con la hembra, como no la encuentra y la habitación huele a aroma femenino, empieza a masturbarse porque no aguanta más jeje y luego viene la hembra que está muy predispuesta y le pegan un repaso al Kama-Sutra que lo dejan temblando y luego se va por donde había venido alegando que no sabe despedirse jajaja, este Bruno es un crack. Bueno por lo menos ella se queda bien folladita y relajadita, y no me extrañaría que Bruno le haya dejado también el teléfono y el correo a la chica de recepción, cautivado por su sonrisa, que éste Bruno es muy tuno.
    Se acercaba una tormenta de verano y vaya que la hubo jeje, se fundieron en uno hasta darlo todo.
    El caso es que tienen buen gusto eligiendo lugares para amarse, muy propicios para dar riendas sueltas a su pasión. Besos Nieves.

    P.D : Ya veo el resultado de la censura, a mí me pasó lo mismo en un blog que tenía donde se veían un par de tetas, me obligaron a poner el aviso de contenido de adultos. No sé si es debido a algún chivatazo o porque Blogger tiene a gente que supervisa los blogs.

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    1. Confieso haber pensado escribir algo con la chica de recepción, pero es que Bruno solamente desea a Alma, quizás porque sea su búsqueda, su ser, su alma... Y además, esa chica no se acuesta con señores escritores que no conoce, jajaja.
      Con respecto a la censura y a la represión moral de algunas personas y entidades, nada que añadir. Ellos son los que tienen el problema.
      Gracies por el comentario, mi singular partícula :)

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  3. Respuestas
    1. yo escribo para que te encante Alma... besín Rubén :)

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