AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

domingo, 20 de mayo de 2012

UN ASCENSOR CON ALMA







Me acuerdo de ella, y su olor golpea mi cabeza, me excito nuevamente. Siempre me pasa. Inevitablemente, tengo una erección cada vez que imagino volver a encontrármela.

Se llama Alma, es terapeuta, siempre regresa a casa llena de libros, cuando llueve viene empapada. El erotismo mojado de ternura. Y de mi, aquella noche acabó empapada de mí. Yo creo que me lee la mente, conoce cada uno de mis pensamientos. Me mira y sabe que la deseo. Abre el buzón, y se va a su casa, moviendo sus caderas, sus nalgas, con tanta naturalidad como pasión.
Yo solamente soy escritor, a ratos perdidos, de historias olvidadas, de vidas agrietadas. La deseo tanto...

Regresaba de tirar la basura y de dar un paseo, he vuelto a fumar. La vi entrando en el portal, me apresuré, sin pensarlo, pero al llegar, ella ya había cogido el ascensor. Esperé abatido. Nunca he tenido suerte en estas situaciones. Maldecía mi escasa suerte.

Llegó el elevador, abrí la puerta, y allí estaba Alma. Mi sexo y mi cerebro dieron un vuelco. Me salía el corazón por la boca, no podía decir nada... Ella sonrió sin querer, hizo una seña para que entrase. Yo seguía en silencio, sin esconder mi erección y sin poder sonreír.

Marcó un piso y empezamos a subir, pero se puso ante mí, y acercó su dedo al stop, quedamos estacionados entre el cuarto y el quinto. Su vestido estampado primaveral dejaba asomar dos pechos redondos, perfectos, de pezones duros, se dio la vuelta y cogió mis manos para ponerlas por debajo de sus flores, sentí que estaba acariciando su culo, no podía estar ocurriéndome aquello a mí... Llevaba un tanga que en seguida quedó en sus tobillos, Alma levantó con suavidad un pie, y se quedó sin ropa interior, sonriéndome, subió la pierna y me rodeo el cuerpo con ella. Su seguridad y sosiego me tranquilizaba, me puse cardiaco, ufff que nervios...

Olía a lluvia y a humedad en el cielo. La escasa luz del ascensor hacía sombras extraordinarias contra las paredes y nuestros cuerpos enroscados en el espejo. Me concentraba para no correrme pronto. Con élla no. Conseguir darle todo el placer, no más, no menos.

Comenzó a tocarme por encima del pantalón, desabrochó el cinturón con una mano, y la ayudé a quedarme también desnudo de cintura hacia abajo. Mi pene estaba que reventaba,  rocé con él su pubis, sus labios, su entrepierna perfecta, Alma se abría con ritmo y se amoldaba a mí, me arropaba, me sentía abrigado, me lamía el cuello, yo sentía su respiración. De repente me dijo, -hola señor escritor-, y yo sonreí por primera vez, a la vez que la aupaba contra la pared, apoyándose sobre el pasamanos, aferrándose a él. Me agarró la polla y se empezó a acariciar con ella, como si no fuera la primera vez. Yo creo que me conoce de otra vida. Yo le desabroché frenéticamente los botones del vestido, y saqué sus pechos para empezar a besarlos, para comérmelos, no se lo que me estaba haciendo pero me moría de placer.

-Quiero que me folles-, me dijo, con tanta naturalidad... Yo no salía de mi asombro, quizás era un sueño, pensé, pero cómo saberlo... Así que decidí penetrarla, soñar, darle con ritmo y con mi enorme pene todo el placer que pudiera en aquel ascensor, puerta previa al infierno que es la infidelidad y el sentimiento de culpa posterior. Yo estoy casado, aún. Dejé de pensar, agarré su culo, sus piernas no podían estar más abiertas, su sexo estaba empapado, igual que el mio, le besé, le mordí el cuello, empezó a gemir, comencé a jadear, la apreté contra el pasamanos y la penetré un poco. Un poco más adentro, y más. La sacaba y se la volvía a meter, Alma se agarraba a mi como con miedo, y de repente me dijo - ¿como te llamas...?-, sin parar de menearse, yo le dije -me llamo Bruno, y muero de ganas de hacerte el amor desde hace meses-...

El ascensor que había quedado colgado entre dos pisos se movía cada vez más. El ritmo parecía una canción antigua, los susurros sabían a locura, Alma estaba consiguiendo que me corriera, pero no, dejé de follarla y le dije, ven al suelo. Se me puso a cuatro patas, no podía creerlo, se acariciaba y repetía con tranquilidad, -ven Bruno, ven conmigo-. Así sus caderas y volví a meterle parte de mi pene, sé que le gustaba de esa forma, yo miraba desde arriba como se doblaba para sentirme mejor, para aferrarse a la pared, empezamos de nuevo a follarnos, parecía que lo habíamos estado ensayando toda una vida, me puse sobre su espalda, Alma me sentía, me gustaba saber que gozaba tanto de mi, conmigo, eso me excitaba aun mucho más. Volví a parar, lo necesitaba, le dije, -ven date la vuelta-, y me senté en el suelo, y élla, sonrojándome, se sentó sobre mi, sabiendo metérsela con una mano, se deslizaba perfectamente, estábamos muy mojados, que calor sentía, que dulzura y que sal... Empezó a moverse, a levantarse un poco, y volver a sentarse, cada vez mas deprisa, dibujando extraños y sensuales círculos sin dejar de mirarme, sin cesar de mirarnos, yo la abrazaba y me escondía entre sus pechos, tiene los pezones mas sabrosos que he probado jamás. Y mirándonos, sonriendo ella, todo se volvió agitado, y sentí como decía -ayyy voy a correrme, Bruno...- , a lo que yo contesté moviéndome mas adentro y apretándola contra mi cara, hasta que se le escapo un grito y me clavó las uñas en la espalda, a la vez que siguió meneándose sobre mí y lamiéndome, y entonces no pude aguantarme más y me corrí... ahhhh... diosmiojoder... que tremenda sensación dentro de Alma... allí en aquel ascensor oscuro, jamás lo hubiera imaginado.

Nos quedamos inmóviles durante muchos minutos más, le dije si podía besarla, y fue ella quien lo hizo. Fue el beso más tierno que recuerdo, desde entonces no he vuelto a sentir aquella extrema dulzura en los labios de ninguna mujer. Saqué mi pene de Alma. La acaricié de nuevo. Sonrió. Le abroché los botones de su vestido, y le devolví su tanga negro. Lo cogió y lo guardó en el bolso izquierdo de mi chaqueta. Se miró en el espejo del ascensor, y marcó el cero; bajamos en silencio, abrió la puerta, y salió.

Se giró para guiñarme un ojo, me dijo, -iba a pasear a la playa, Bruno, te deseo buenas noches y mejores sueños-, abrió la puerta de forja del portal y se fué. Dejándome solo y feliz, con una gran y nueva erección.








17 comentarios:

  1. Después de todo, la sensación imborrable fue la del beso. Significativo. Hermoso y significativo. Indudablemente hubo más verdad que el sexo. Mucha más.

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    1. siempre hay más verdad, más allá, del sexo, aunque a menudo no sepamos apreciarla. Esa ausencia también resulta significativa, e incluso hermosa... gracies por tus comentarios -unicos- Besin :)

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  2. He estado dentro del ascensor como un mero voyeur. Ha sido grato leer tu relato. Sin ser escatológico has sabido llevar al mirón a esa sensación entre excitación y sorpresa. Me parece bien descrito. Se lee fácil. Y es bueno.

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    1. Quizás he leido tantos relatos eróticos y me han llenado tan pocos, que me he decidio, que me he atrevido, a retomar esta labor. Las mujeres, dicen, decís, que tenemos una manera especial de enfocar la literatura erotica y el cine porno... puede que tengais razón :) Besín Sr. Kenit
      Pd: escribí el relato dentro de ese ascensor, y os vi alli :)

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  3. y el detalle de Alma de meterle el tanga en el bolsillo a Bruno...? DECIDME :)

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    1. Javier Costa Rico21 de mayo de 2012, 1:18

      Ha sido real, Bruno, tan real como aquella primera chocolatina de la que guardaste el envoltorio varios días en el cajón de tu mesita para no olvidar aquel sabor.
      Este es mi envoltorio...

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    2. que buenas esas chocolatinas, y su recuerdo... guardar envoltorios como sabores de colores... tremendo :) Besín Javi

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  4. tanta ereeccccccción no es anormal, ahora los tios erecccionan fatal, hay mucho flácido de 30, que la meten a puñados (mas del 70%).
    tu nueva faceta expléndida

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    1. jajaja... muy bueno, si señor anónimo... gracies por los datos estadísticos, los desconocía, la verdad...
      Si me animan, tendran faceta y media... ojito :)
      Besin

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  5. Pretendo enseñarte otra forma de reconocerte.
    Cítame sobre una cama para descubrirte.
    Sobre ti sé que hay zonas olvidadas. Te han transitado a medias.
    Lo sé por ese afán que expresas a que te perforen, a atravesarte.
    No es eso.
    Existe un lugar en ti que tengo que descubrir. Ese en el que te encoges toda, y llenas mi boca de rastros de hiel.
    Cuando suba a tu propia boca te daré a beber tu grandiosa soledad.
    Sé que nunca te han hecho verdaderamente feliz.
    Cítame un día.
    MARA

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    1. MARA:
      es demasiado golosa tu propuesta como para no valorarla, aunque actualmente no podría ser... En todo caso, debes saber que te citaría de noche, sin duda. De ser ciegas, que la luna sea amable...
      Pd. Me gusta tu manera de escribir los comentarios, no dejes de hacerlo :) Besín

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  6. MARIBEL PEÑA BUSTOS21 de mayo de 2012, 16:41

    El hacer que un sueño sea una realidad, es un sintoma del poder de la mente,el deseo es nuestra ambicion, creo que nada ocurre por casualidad, nuestro cerebro puede ser que nó lo sepa, pero nuestro instinto irracional sí. Yó diria que si lo deseamos debemos cogerlo....y yó lo deseo....por eso te pregunto Bruxina.......en esta historia pensabas en mí???? soy yó Alma????? Ummmmm ardiente y atrayente esta aventura...bssss.

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    1. ummm... cuando escribo no suelo pensar en nadie, ni si quiera en mi, aunque es evidente que se me escapa el alma en cada verso, que se te escapa la imaginación por ese hueco que existe entre el deseo y la razón. Nosotras somos dueñas de los sueños, y debemos hacernos con la realidad. Y eso es vivir. Besín Maribel, guapa :)

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  7. ...se deslizaba perfectamente: eso es gosssar, sí

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