AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

jueves, 15 de marzo de 2012

EN SECRETO





















Hay palabras
que vuelan calladas
y huyen como deseos
por entre los resquicios y
los dedos que viajan a ti.
Caricias sin manos.

Hay mares
que no cesan de hablarte
olas mecedoras de sueños
que, traviesos, escapan lejos
y navegan hasta la orilla.
Cama sin esquinas.

Hay alma
y amor en las fotografías
que me cuentan en silencio
tu piel a voces cada noche
hasta amanecer otra vez.
Cielo sin estrellas.

Desayuno algas. Y escribo,
a escondidas y en secreto :
Sabor a sed.
.

8 comentarios:

  1. Es hermoso el poema. Siempre el mar con todas sus vueltas. Palabras, mar y alma. Y el despertar no estando sola. Es agradable leerte.
    Un abrazo.

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  2. Es agradable leerte, leeros... y saber que estáis ahí detrás de veras...
    Besin :)

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  3. Sabor a sed? Y si te digo que la sed huye de mi porque yo soy el manantial?

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    Respuestas
    1. que bueno, grande tu autoestima,no...?
      ... aún así, yo creo que los sabores ni son verdad ni son razonables... y la sed, tan necesaria como el agua...
      El sabor a sed de mis desayunos coincide a menudo con los deseos, los sueños y las averías ;)
      Gx por tu comentario,anónimo manantial :) Un abrazo.

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  4. Yo me sacio bebiendo de ti. Cuando tus ganas llegan a mi boca. Tú eres el manantial que me alimenta.
    Yo te quiero antes de la cena para irme a dormir tranquilo y soñar que existes.
    En el desayuno no me gustas. En la cena te quiero.

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  5. que poetico... gracies :)
    pd. has de decirme a cuantas horas de diferencia estamos... intentaré ajustar las próximas entradas a tu horario de cenas :) un abrazo anónimo

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  6. El deseo es como un reloj de arena. Para seguir deseándote todos los días le doy la vuelta, metódico, incansable; estaré así hasta que se erosione su parte más diminuta por donde se ve pasar el tiempo. Te quiero tanto. Sólo tú: un día turbio, un día vacío, un día extraño; dime: ven, bebe mis ganas, y apareceré en la casa de las dos ventanas. Deja que por una vez se pare el reloj de arena lleno de ausencia diminuta. Me veo condenado a darle la vuelta por los siglos de los siglos…, te quiero tanto. Yo si que tengo sed, necesito beber tus ganas.
    Un abrazo.

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