AMOR ANIMI ARBITRIO SUMITUR, NON PONITUR.
Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar.

Publio Sirio

SiempreConmigo...

lunes, 1 de agosto de 2011

... LA ÚLTIMA BRUJA

    Me llaman Bruja, pero os confieso que a mi me gusta que me llamen la Ultima Bruja. Quiero descansar, necesito morirme de una vez. Quiero dormir y no despertarme nunca mas...
   Hace muchos años, yo era una joven mujer alta, delgada, de largos dedos y guapa, intuitiva, picara, inteligente y divertida... Poco a poco fui ganando sabiduría y a la par, fama de adivina entre mis vecinos. Las travesuras siempre fueron mi tarjeta de presentación, y la empatía algo innato.
   Una noche de luna nueva, sin ningún temor, entré en el bosque, y realicé la Promesa:  vivir con plenitud a cambio de coleccionar los miedos y las dudas humanas de mis vecinos. Aquella promesa convirtió a la mujer que era en la Ultima Bruja que soy; aquella Promesa me regala día tras noche cierto carácter eterno, y aunque en el pueblo se continúa rumoreando que había pactado con el mismísimo demonio, eso nunca fue cierto.
   Y estoy agotada. Necesito morirme. Quiero dormir. Y no soñar más.
   Así, de este modo tan inocente y bribón, nació aquella noche nueva  la Ultima Bruja.


   Cuando era guaja, mi güelito me dejaba ayudarle a sacrificar, despellejar y despiezar las gallinas, conejos, gochinos  y demás pequeños mamíferos. Un año despiezamos a bambi, yo le conocía por la peli q pusieron en el cine del pueblo de al lado del bosque. La sangre caliente me reconfortaba del frío en las manos en invierno, y con los restos de las pieles me hacia piezas curtidas como si de un puzle sin sentido se tratara. Los años le dieron sentido, y hoy es un tapiz que adorna la pared central del salón de esta casa... A todos los que se han atrevido a venir les ha fascinado. Es mágico. Tiene magia.
   Mi abuela no me hablaba a penas, me tenía miedo. Y los niños sentían atracción por el misterio de mis cuentos, les contaba historias que siempre acababan fatal porque me gustaba ver sus pequeñas caras tristes o atemorizadas.
   Nunca llegaba limpia a la casa picuda donde vivíamos, y mi madre me besaba siempre como sin ver lo sucio que traía el vestido y el mandilón blanco. Mi padre nunca existió. Me gustaba que me hicieran fotos.



   Pronto creció mi mirada, era fascinante. Podía paralizar los pajaros y el caminar de un anciano. Mi güelito me hizo gran conocedora de las plantas del lugar, yo empecé a soñar los poderes de tales hierbas...
   Me levantaba temprano, y mientras desayunaba un tazón de leche de cabra recién ordeñada con pan, manteca y miel, escribía deprisa y corriendo todo lo que había visto en sueños en la cama. Dormía y duermo en la habitación picuda de arriba, bajo el tejado.
   Aprendí muy pronto a usar el poder de las plantas para hacer el bien o el mal, y eso hago : lo mismo una poción para curar una enfermedad, que una pócima venenosa. Aún conservo aquel pequeño diario de sueños, plantas y juegos mágicos.
   Y sigo siendo calmadamente traviesa a la hora de hacer pasteles para mis vecinos.


   Visto y no visto. Me convertí en una mujer de mirada mágica, imposible de dibujar.  Y de olvidar.  Todos la evitaban. Y con élla comencé a hechizar a los apuestos jóvenes de mas allá del bosque.
   Mi abuela murió sin decir ni una sola palabra mientras yo la miraba, sin pestañear, agarrada al pomo metálico de los pies de la cama de hierro forjado, regalo de cuando se casó.
   Mi abuelo se fué detrás de ella, unos días después, no haciendome antes prometer que entraría esa noche de luna nueva en el bosque a realizar la Promesa. Igual que los sueños, me apresuré a anotarlo todo. nos dimos un beso que duró toda una tarde, y al anochecer, dejó de pelear la vida.
   Mi madre cansada, sola y triste, viéndome cada vez mas lejana y prohibida, se fue en busca del amor que nunca tuvo, dejándomelo todo: casa, vestidos, espejos, libros, escobas y bosque. Ningún reproche, ningún consejo, y muchos buenos deseos. Fue una despedida dura. Estuve varios días y varias noches sin sentir.
   Pero las noches comenzaron a ser mas largas de lo que eran, y yo empecé a aburrirme. Mis salidas dieron sus frutos. Enamoré a la mitad de los jóvenes vecinos, con brebajes fáciles. Fué divertido durante un tiempo. Hacíamos el amor cuando yo quería, fornicabamos sin censura y sin maldad, sin parar, y decían justamente las palabras que yo quería oir. Tuve las caricias en el lugar exacto que deseé. Se retorcían de deseo dentro de mí y nos revolcabamos en el fango de la pasión como animales sin razón. Aún lo sigo haciendo, todavía me divierte. Entonces entendí que no tendría descendencia.
   Me gusta que me llamen la Ultima Bruja, aunque haya sido la primera de este bosque.


   Mira. Bajo este árbol que baila hice, una noche de luna nueva y redonda, mi Promesa. Salí de casa descalza, y sin saber cómo, me dejé llevar por una fuerza que tiraba de mis pechos hacia delante y soplaba a la vez contra mi cara pecosa y mi pelo rizado suelto hacia atrás...
   Al llegar bajo El Arbol  me desnudé y me entregué a la fuerza que en todo momento me acompaño hasta allí. Sentí que perdía momentaneamente el gobierno y el poder y el alma. Con los brazos abiertos mirando hacia el cielo estrellado pronuncié unas palabras que nunca jamás volví a poder ni siquiera escribir... y de repente, nació ella, la Ultima Bruja... A partir de ese instante, debería cargar con las dudas y los miedos de los humanos que sin querer, iría conociendo. Y coleccionando.

   En este magnifico bosque abundan las plantas poderosas. Mi favorita, sin duda es el Estramonio  y la Mandrágora. Con ellas he realizado sinfín de brebajes mágicos en ceremonias de brujería, muchas veces de naturaleza sexual. Traviesa siempre.
   Su poder para excitar el deseo sexual es fenomenal, de lomejor que conozco, es unos de los elementos de mis mejores afrodisíacos. Recuerdo una noche que conseguí una orgía bajo este árbol que danza en medio del bosque, de cientos de vecinos de varios pueblos. Que risa. Y ya que sus miedos y sus dudas se quedaban conmigo, volviéndome vieja y arrugada, al menos lo pasábamos bien por unas cuantas horas, y después de las agitaciones, llegaba el sueño profundo y tras la resaca del despertar ninguno recordaba nada, pero todos se sentían felices.
   A la mañana siguiente nadie hablaba del tiempo que todos se habían ausentado, tiempo como perdido, tiempo robado... Tiempo que a mi me hacía como eterna.

   Esta es de las pocas fotos que conservo con miedo, del miedo.
   La única vez que casi vuelvo a ser Mujer.
   Sentí que me enamoraba de un hombre de ojos transparentes y alma color azul mar. Tantas dudas ajenas, tantos miedos tuyos extraños, le asustaron y después de enseñarme lo que el amor hace con uno cuando realmente se siente, se fué.
   Yo le miraba, le traspasaba la espalda y el pecho con mi mirada mientras se alejaba, y comprobaba que mis poderes no servían, con él no funcionaban. No se detenía. No se giraba para mirarme...
   Si salía corriendo quizás le convenciese de que todas esas dudas y miedos no eran míos al fin y al cabo. pero también sabía que perdería toda mi magia, y yo había hecho esa Promesa, yo había nacido Bruja y debía morir Bruja y sola.
   Así que me quedé en su coche, y no hice nada. Ni siquiera supe llorar. Años mas tarde, volví al vehículo para hacerle una foto.
   Fué terrible.
                     Todavía olía a él.


   Han pasado mucho tiempo, ya perdí incluso la cuenta.
           No sé en qué año vivo...
   Hoy estoy muy cansada,
me siento cansada
                              y vieja.

Ya no deseo vivir entre vosotros más. 
   Quiero descansar, necesito morirme de una vez. Quiero dormir y no despertarme nunca mas...
Ya no quiero más dudas tuyas, ni mas sueños que anotar corriendo en mi libro pequeño, ni más tus pobres miedos... Dejar de crecer.
   Esta noche es la luna nueva. Me hice una buena sopa con unos 60 gramos de mis hierbas preferidas. Me chifla la sopa. Esa toxicidad es mortal. Ningún ser ha sobrevivido a tal envenenamiento.
   La sabiduría será mi salvación, mi ultima pócima será mi sueño soñado y mi descanso de ti.
   Y mi brebaje mágico que me devolverá, sin recuerdo alguno, al mundo cruel, brutal y estúpido de los humanos mortales.
   Volveré a ser una Mujer guapa, me enamoraré y envejeceré fácil y vulgarmente, sin querer, sin saber, al lado de un hombre al que no podré  contarle jamás ninguna historia de mi familia.
   Me llaman Bruja, pero os confieso que a mi me gusta que me llamen la Ultima Bruja.
   Al menos, llámame así esta Ultima noche estrellada de verano.

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